Mi relacion con Dios

Crecer en un entorno educativo religioso

Mi relación con Dios no es resultado de un momento extraordinario ni de una vivencia en particular, sino que se desarrolla a lo largo de un proceso que tuvo lugar en el marco de una situación concreta: mi formación en el Colegio Diocesano San José. Desarrollarse en un ambiente educativo con una base religiosa implicó interactuar de manera continua con discursos, costumbres y principios que conectaban la vida diaria con una dimensión espiritual. En este sentido, la fe no era solo una creencia, sino también un componente de una estructura educativa que tuvo impacto en cómo comencé a entender el mundo y a mí mismo.

Mi primer encuentro consciente con la experiencia sacramental fue a través de la Primera Comunión. En este periodo, la relación con Dios se formaba a partir de una comprensión básica, más parecida al cumplimiento de un proceso de formación que a una reflexión profunda. No obstante, este momento fue crucial porque sentó una base simbólica: la noción de una relación con Dios que, si bien al principio era mediada por la enseñanza y la tradición, empezaba a tener un sentido personal.

La Confirmación, a diferencia de la Primera Comunión, supuso una fase de madurez personal más avanzada. Este sacramento no solo se vivió como una tradición a la que había que someterse, sino también como un momento para pensar acerca de lo que significa tener fe y el rol que Dios tiene en mi existencia. La Confirmación fue un momento de cambio: pasó de ser una fe adquirida a través de la formación a convertirse en una fe adoptada por medio de una decisión más consciente.

Las preguntas y los cuestionamientos desempeñaron un papel crucial en este proceso. Estas preguntas, más que debilitar la relación con Dios, posibilitaron una comprensión de la fe más profunda y realista, apreciada no como una certeza absoluta sino como una vivencia en permanente desarrollo.

 

 


Comentarios